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Se presentó voluntario para ayudar a sus vecinos y vecinas sin conocer siquiera que existía una red de ayuda vecinal

¿Qué fue lo que te motivó para ponerte en contacto con el ayuntamiento y ofrecer tu ayuda?

Tengo que hacerlo; vivo en el pueblo. Todo lo bueno y malo que pase en él me afecta a mí también. Es esa la idea que tengo. Estoy dispuesto siempre a ayudar. En otros pueblos en los que he vivido me presento siempre voluntario para hacer de paje, por ejemplo. "No hace falta que nadie se pinte este año", les digo. En definitiva, soy de aquí, porque vivo aquí; llevo ya casi 20 años y este país me ha ayudado. Hago lo que puedo para que el futuro sea mejor. Alguien que pueda ayudar, que tenga salud, lo tiene que hacer.

¿Cuáles son las labores que realizáis?

Nos encargamos de realizar la compra a personas que no pueden. Llevamos la hoja con los pedidos, los sacamos del supermercado, los cargamos en el coche y comenzamos el reparto. Ayudamos, sobre todo, a personas mayores. Hay una señora que está en un primero e intenta bajar para coger la comida y dar las gracias. Agradecen lo que haces.

¿Qué destacarías de lo que has aprendido?

De cara al futuro, para que no pase otra vez, es muy útil. Ganas la experiencia de ayudar, de ser mejor persona. Cuando vuelvo a casa, me quedo siempre con la conciencia tranquila, porque he hecho algo bueno y que, además, me gusta. Más allá de ese sentimiento, ahora conozco mejor las calles, he tratado con la gente y me he llevado cosas bonitas. Me gustaría dar las gracias al ayuntamiento, a la asistenta social y al responsable de Cruz Roja.