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Ha creado desinteresadamente 150-200 caretas con una impresora tridimensional para distribuirlas en Orozko.

¿Qué te llevó a hacer esas donaciones?

Algunos amigos empezaron a hacer caretas. Vimos que existía cierta necesidad y quería ayudar a satisfacerla.

¿Eres, por lo tanto, miembro de un grupo de personas voluntarias?

No, pero conozco a otras personas que están haciendo material por su cuenta. Estos grupos son principalmente de Bilbao o de grandes poblaciones. Como aquí no había nada, intenté ayudar al centro de salud y a la residencia del pueblo, por ejemplo.

¿Cómo gestionas la distribución de estos materiales?

Al principio era la madre de un amigo de mi hermano quien lo organizaba. Trabaja en el hospital de Galdakao y venía a casa en busca de las caretas. Después, se ha comenzado a distribuir las caretas en Orozko a través del alcalde.

¿Es difícil construir este tipo de material desde casa?

No, lo más complejo es configurar la impresora para hacer bien las caretas. Necesita mucha calibración. Las primeras salieron un poco peor en cuanto a calidad pero, con el tiempo, cada vez salen mejor. Requiere una preparación previa.

¿También haces los diseños?

Yo hago mis diseños para otros proyectos, pero este diseño lo hicieron entre Osakidetza y un grupo que fabrica caretas. Era libre de derechos, así que lo cogí