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Lleva un largo recorrido atendiendo a los vecinos y vecinas como enfermera en el centro de salud de Orozko

¿La forma de trabajar en el centro de salud por el coronavirus es diferente de la habitual?

Totalmente. No tiene nada que ver. En el área de salud que comprenden Laudio, Amurrio, Okondo y demás pueblos, se han establecido centros limpios y sucios. Si son limpios, como en nuestro caso, significa que no se trata el virus y, por tanto, están libre de contagio. Hemos hecho mucho uso de las consultas telefónicas para delimitar si pueden venir al centro o tienen que ir a Llodio. Antes esas primeras atenciones eran presenciales; ahora ha sido todo lo contrario, se hace una asistencia previa de síntomas.

¿Os habéis encontrado obstáculos?

Partimos de que estamos en una situación  desconocida y es un aprendizaje continuo y  enriquecedor. Llevo casi 40 años como enfermera y una experiencia así no la había vivido nunca.

A nivel personal, ¿qué dirías que has aprendido?

Diría que, aunque no podemos controlar algo, siempre nos quedará la fuerza, el optimismo y la unión de la gente. Las relaciones personales se han visto reforzadas, y no solamente en mi entorno. Vivíamos de puertas hacia dentro y esta pandemia ha hecho que nos unamos.

¿Cómo están tus ánimos de cara al futuro?

Creo que estamos en continuo aprendizaje. Es el principio de algo y estoy dispuesta a luchar, por medio de mi trabajo y lo mejor que pueda.